Historia

De siempre viajeros y visitantes han hecho grandes elogios de la Villa de San Juan de la Rambla como lugar acogedor y de singular belleza, con rincones apacibles y con edificaciones que han conservado a lo largo de siglos el sabor de la arquitectura canaria de diversas épocas. Es uno de los rincones pintorescos, con sabor a tradición, en el que el visitante tiene sensación de encontrarse en otra época al recrear su vista en balcones, plazas, casonas, capillas, etc.; arquitectura tradicional que nos remonta a un pasado con todo el sabor de la cultura tradicional canaria.     San Juan de la Rambla, ha sido un pueblo tranquilo, plácido y de encantador paisaje, al que la orografía obligó a formar un núcleo compacto, que  se configuró alrededor de dos calles principales, la de Arriba y la de Abajo, con las transversales correspondientes.     Hubo en este pueblo en siglos anteriores determinadas familias de ricos agricultores, clérigos y militares, cuya situación económica y social les permitió gozar de un estatus privilegiado; ello se tradujo en la edificación de determinadas mansiones. Muchas de ellas nos han llegado hasta hoy y forman un conjunto arquitectónico y urbanístico de singular belleza, digno de ser contemplado y conservado.     Sin embargo, el paso del tiempo y las exigencias de la vida moderna han propiciado que muchas de esas edificaciones se hayan ido deteriorando. Al estar muchas de ellas deshabitadas, unido a las dificultades para su conservación, se hace necesario una decidida acción por parte de las autoridades competentes.     Desde hace algunos años el Ayuntamiento ha estado tramitando la aprobación de un Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI) del Casco Histórico, que amplía el perímetro y que pretende intervenir en la conservación, mejora y utilización de los edificios y el entorno que los rodea. Este proyecto, hasta la fecha (2007), no ha sido posible llevarlo a cabo y aún más, las acciones efectuadas por el Ayuntamiento en la zona que estamos tratando (actuación en la  casa de Los Pérez), no ha contribuido a dar satisfacción a las demandas y necesidades de la Villa y de sus vecinos y convierta a San Juan de la Rambla en el lugar digno de ser visitado y admirado como símbolo de la arquitectura y tradiciones canarias.      La delimitación de dicho conjunto histórico comprende diversos edificios, donde el núcleo principal se encuentra dentro del perímetro formado por la Plaza de la Constitución (Plaza Vieja), la calle Antonio Oramas, la calle de la Ladera hasta la Avenida José Antonio, y desde este punto por la Travesía  hasta la Plaza Vieja.     El denominador común de todas estas construcciones es el de una arquitectura funcional, adaptada a las posibilidades económicas de cada propietario en la que predominaron cuatro elementos fundamentales: la mampostería, la teja, la cantería y la carpintería.     La mampostería, empleada en muros, estaba compuesta de barro y piedras y en alguna ocasión madera, a la que se le añadía cal.     La teja, característica de las viviendas de las Islas Canarias occidentales, es la llamada teja árabe elaborada con barro cocido. También se fabricaban del mismo material, los ladrillos que se usaron en el piso de la Iglesia de San Juan Bautista hasta mediados del siglo XIX.     La piedra,  que se sacó en siglos pasados de una famosa cantera de piedra en este lugar, que suministraba también a diversas localidades de la isla, e incluso fuera de las Canarias. Su material era de fácil talla y presentaba una regular resistencia. Aún podemos ver en algunos edificios jambas, dinteles, aceras, cornisas, losas, escaleras, lavaderos, panteones, etc. A este respecto debemos destacar a la Iglesia Parroquial, Cementerio antiguo, El Calvario, la Plaza Vieja y muchas fachadas de casas.     La madera,  procedía de pinares de nuestros montes, y destacaban los trabajos en balcones, puertas, ventanas, corredores, destiladeras, escaleras, pisos y artesonados de muchos edificios antiguos de esta Villa.     Con todos estos componentes, en la Villa de San Juan de la Rambla encontramos actualmente dos tipos de viviendas antiguas. La vivienda tradicional canaria y la vivienda de influencia neoclásica.